Nos gustaría realizar una breve comparativa entre dos proyectos de “gadgets” que usan la realidad aumentada como base para mostrar información sobre unas gafas. Se trata del archiconocido proyecto de Google Google Glass y un proyecto de un grupo de italianos de la ciudad de Módena, llamado Glassup.

 

De inicio parece impensable poder comparar dos proyectos de objetivos similares con unos medios de partida tan distintos (Ni se sabe cuántos millones está invirtiendo Google, pero sabemos que Glassup es un proyecto crowfunding con un objetivo de financiación inicial de 150.000 €), pero puede servir para observar cómo se plantean algunos el competir con gigantes…por cierto, no son los únicos ya que existe un proyecto mejicano similar, y el chino Baydu Eye.

Comparativa entre Glassup y Google Glass

La principal diferencia, a nuestro modo de ver (aparte de que son un 70% más economicos por ahora, la batería es superior en un 50%),  es que Glassup pretende dar de forma razonable un producto con un servicio asociado, con un proyecto que puede ser sostenible económicamente y sin monitorizar permanentemente todo lo que pueda del usuario, siendo así menos intrusiva.

Google pretende, sobre todo, crear esa dependencia del usuario que tan bien está funcionando para esta nueva economía de internet, con ideas de negocio basadas en obtener el mayor número de usuarios posible y en los datos personales que estos “regalan” a la empresa gratis (ya se hará dinero con ellos más adelante). Eso sí, con un producto evidentemente muy superior y difícil de generar competencia (sobre todo teniendo en cuenta el precio por el que puede llegar a venderse el gatget de Google), ya que pocos pueden mantener el coste de i+d y los servicios asociados que Google puede ofrecer. Hay que señalar que hay quien cree que Google Glass no plantea problemas de privacidad y quien plantea lo contrario.

En cualquier caso, habrá que esperar para ver si en el corto plazo los usuarios adoptamos de forma masiva estos y otros gatgets. Es posible que su uso se restrinja a contextos específicos, como por ejemplo los servicios de soporte on-line con un experto (mecánico de automóviles, soporte informático…), para usos profesionales (medicina), y para turismo o educación.